martes, 2 de enero de 2018

Un nuevo final y una vieja certeza


Ahora que comienza un nuevo año, creo que ha llegado para mí el momento de encontrarme con mi vaca, de darle un fuerte abrazo como lo hace Fernandel en “La Vache et le prisonnier”, y cerrar estos casi tres años de búsqueda de mi fiel compañera a lo largo de las 93 entradas -94 con esta-, que fuí dejando en este blog.
No me queda mucho para cumplir los 13 años blogeando, pasando de uno a otro a lo largo de cinco cuadernos como éste a los que antes llamábamos bitácoras. Y esta memoria de lo ya hecho, sin saber muy bien por qué, es algo que viene a mí cada vez que me planteo el dejarlo de una vez por todas. Supongo que con la edad uno se pone blando y sentimental, y le toma cariño a lo de dejar escrito lo que le viene a la gana o la curiosidad de vez en cuando... Quienes me conocen algo de este y de anteriores cuadernos, saben de mi manía por reinventarme y reaparecer en otro lugar. Eso es: tengo ganas de cambiar algunas cosas en lo que hacía y empezar una vez más. Así supongo que lo haré. Y pronto.
Mucha salud a todos.

8 comentarios:

  1. Esta vez no vino una nube, apareció la vaca. Espero tu regreso amigo, qué duda cabe.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vacas, nubes... todo el universo... la vía láctea

      Eliminar
  2. Pues ya acudiré a las nuevas señas bitacoreriles...

    Salud y empuje.

    ResponderEliminar
  3. Vaya... ya estamos. Lo que te gusta cambiar de casa. Y lo poco que me gusta a mí.

    Supongo que avisarás de la nueva dirección ¿no?

    ResponderEliminar
  4. Bienhallada la vaca. Aguardo a seguir la próxima búsqueda.

    ResponderEliminar